“Como actriz, busco la honestidad; jugar de la mejor manera lo que a mí me toca. Y confiar, siempre confiar, en la inteligencia del público”

La actriz Leticia Huijara se reencuentra con el cineasta Luis Estrada para dar vida a una de las historias más oscuras y satíricas de la televisión mexicana reciente: Las Muertas, la primera serie del director de La ley de Herodes y El infierno.

Basada en la obra de Jorge Ibargüengoitia y los crímenes de Las Poquianchis, la producción sumerge al espectador en un México de los años 60 cuyos ecos de corrupción, impunidad y violencia de género resuenan con escalofriante actualidad.

En esta entrevista, Huijara nos abre la puerta a su proceso para encarnar a Eulalia Baladro, reflexiona sobre la poderosa sátira social de Estrada y comparte por qué cree que el arte debe entretener para, entonces sí, conmover y hacer pensar.

“Las Muertas” es una serie que aborda crímenes reales de Las Poquianchis con sátira y humor negro de Ibargüengoitia y Luis Estreda. ¿Cómo fue sumergirte en la historia de las hermanas Baladro y qué te impulsó a ser parte de este proyecto?

Primeramente, volver a colaborar con Luis. Desde que filmamos La ley de Herodes, no había aparecido en sus historias siguientes un personaje del que los dos estuviéramos seguros de que era para mí. Cuando Luis ya tenía asegurada la grabación de Las Muertas, me vio claramente como Eulalia Baladro.

Además, se trataba de trabajar en una historia que conmocionó a la opinión pública, reescrita con el genio de uno de los mejores escritores mexicanos, Ibargüengoitia. Y, por si fuera poco, encontrarme y reencontrarme con amigos actores y actrices que son, hoy por hoy, de los mejores del país.

Interpretas a “la hermana buena” en un entorno dominado por la ambición y la violencia. Sin revelar spoilers, ¿cómo describirías la evolución de tu personaje y su papel en la narrativa?

Eulalia Baladro elige vivir fuera del entorno de violencia y maldad de sus hermanas. Lo que se vuelve entrañable de este personaje es que pareciera que está destinada a compartir el destino familiar. Es una mujer sinceramente inocente que termina perdiendo su candor en la vorágine de acontecimientos que provocan sus hermanas.

Luis Estrada es conocido por su cine políticamente incisivo y satírico. ¿Cómo fue trabajar bajo su dirección y qué elementos distintivos crees que aporta a esta serie?

Yo he colaborado en cuatro proyectos distintos con Luis, y te puedo decir que en todos se nota la originalidad de su cine; ese punto de vista que observa la realidad mexicana de una manera brutal y descarnada. Creo que esta honestidad, con la que termina riéndose de nuestras propias desgracias, es lo que ha hecho que el público se identifique y disfrute de sus historias.

La serie se ambienta en los años 60 y aborda temas como la corrupción y la violencia de género. ¿Qué paralelismos ves entre la historia retratada y la realidad social actual de México?

Desgraciadamente, existen muchos paralelismos. Las vidas de las mujeres siguen valiendo o importando poco. La herencia de corrupción de los gobiernos priístas que retratábamos tan bien en La ley de Herodes no mengua; por el contrario, parece que se ha fortalecido. La complicidad entre los que gobiernan, los ricos y los poderosos genera inequidad y vacíos legales que abonan la aparición de gente despiadada, como nos lo recuerda Ibargüengoitia.

Preparar un personaje basado en hechos reales conlleva una gran responsabilidad. ¿Cómo fue tu proceso de investigación para dar vida a este personaje y qué aspectos te resultaron más desafiantes?

Teníamos fotos, muy pocas, sobre todo de la detención, que es cuando las hermanas se convierten en protagonistas de la prensa alarmista. La foto de Eulalia estaba pegada en el camerino de maquillaje. Cada vez que subía para transformarme en ella, la miraba; miraba la absoluta soledad en la que terminó recorriendo un camino que no le tocaba. ¿Lo desafiante? Todo. Me costó mucho trabajo encarnar a una mujer tan apocada, casi pusilánime. Entrar en la piel de una mujer literalmente de otro siglo.

Leticia Huijara

El tono de la serie mezcla drama, sátira y crítica social. ¿Cómo abordaste actuar en un proyecto que balancea estos géneros sin restar impacto a la denuncia subyacente?

Un buen actor no debería pensar que su interpretación hace crítica o hará llorar o reír al espectador. Como actriz, busco la honestidad; jugar de la mejor manera lo que a mí me toca. Y confiar, siempre confiar, en la inteligencia del público.

¿Hubo alguna escena o historia en particular que te haya dejado una huella profunda o que representara un reto emocional significativo durante el rodaje?

Hay una parte en la historia de Eulalia que parece el principio de un cuento de una familia feliz. Esas escenas me produjeron mucha tristeza.

“Las Muertas” expone problemáticas como la impunidad y la violencia sistémica contra la mujer. ¿Crees que el arte y las series de televisión pueden actuar como agentes de cambio social?

Sí, mientras su pretensión no sea únicamente esa. Creo que cuando contamos aquello que nos duele o nos hace felices de una manera profesional y artística, tenemos la capacidad de tocar y mover a la reflexión. Cuando domina el querer “educar”, hacemos panfletos. Estoy totalmente en contra de eso.

Desde tu perspectiva, ¿cómo puede el cine y la televisión contribuir a visibilizar y combatir problemáticas como la corrupción y la inequidad de género sin caer en el sensacionalismo?

Como te lo decía antes: si tú utilizas tus herramientas creativas para crear personajes e historias que conecten con el público, estarás poniendo tu grano de arena para contar lo que nos duele y poner a pensar a los demás. Para que reflexionen sobre qué tanto colaboramos para que sucedan esas historias o qué tanto podríamos ser esos personajes.

¿Qué mensaje esperas o te gustaría que el público, especialmente las generaciones más jóvenes, extraiga de esta serie?

Que descubran al enorme escritor que es Ibargüengoitia, que se enorgullezcan del altísimo nivel de nuestros proyectos y, al final, que se diviertan y disfruten de un rato de esparcimiento. Que sepan que el arte y la cultura también entretienen. Y no deberíamos tener temor de eso.

Fuera de los sets de grabación, ¿cómo desconectas y recargas energías? ¿Tienes hobbies o pasatiempos que sean poco usuales?

Hmmm. Me encanta sembrar, cuidar plantas y cosechar. Soy la perfecta ladrona de “piecitos” de plantas chulas que pongo en agua para que saquen raíces y así poder sembrarlas. Tengo buena mano. Todas se me dan y se convierten en frondosos ejemplares que me alimentan el alma y me regresan los pies a la tierra.

Si tuvieras que describir tu experiencia en “Las Muertas” con una canción o un género musical, ¿cuál sería y por qué?

Una balada cantada por el trío Los Panchos.

Un libro o película que siempre recomiendas:

Película: Los caifanesParis Texas.
Libro: Los detectives salvajesLa ciudad y los perros.

¿Un lugar en México que te inspire o donde te sientes completamente en paz?

Cualquier playa del Pacífico, cualquier montaña en el Estado de México.

Si no te dedicaras a la actuación, ¿qué profesión te gustaría ejercer?

Soy escritora; he escrito guiones, obras de teatro y hasta cuentos. Algún día voy a dirigir una película.

¿Cuál es el último proyecto o historia que te hizo decir “esto es por lo que me dedico a actuar”?

Mi primer largometraje como escritora, lo dirigió Néstor Sampieri. La filmamos justo después de terminar el rodaje de Las Muertas. La emoción que me produjo ver a tantos profesionales entregados a contar una historia que salió de mi cabeza, todavía me pone la piel chinita.

 

Créditos

Fotografía: @theleonardog

Agencia: @puntoentmx

PR: @cardosoelsy_

Entrevista: David Patiño Torres @bavidbavid