Ana Ortizharo no solo da vida a Rebequita en Nuestros Tiempos, la película que confronta el México conservador de los sesenta con la modernidad, sino que también encarna la voz de una generación de mujeres que encontraron fuerza en la sororidad.
En esta entrevista, la actriz mexicana revela cómo las historias de su abuela moldearon su personaje, por qué el apoyo entre mujeres es clave en 2025, y qué aprendió al trabajar con leyendas como Lucero y Benny Ibarra. Un diálogo interesante sobre cine, empatía y el arte de actuar con el corazón.
Interpretas a Rebequita en Nuestros Tiempos, una película que habla del contraste entre una época rígida y el presente moderno. Representa un gran reto. ¿Cómo te preparaste para reflejar ese salto generacional en tu personaje?
Me preparé con cosas que había visto, como películas de los sesenta y tal, pero sobre todo al hablar con mi abuela y mi mamá. Mi mamá nació en los sesenta, pero mi abuela estuvo embarazada de ella en esa época.
Para mí fue muy importante platicar con mi abuela sobre cómo dar una noticia que conlleva tanto peso, que te cambia la vida. ¿Cómo se lo dices a tus seres queridos? ¿Cómo cae en ti esa noticia como mujer en ese momento? A través de esas charlas y de ver fotos de ella, entendí mucho la corporalidad, pero también cómo pensaría Rebeca.
Quería hacerle justicia a una mujer joven de esa época que va a ser mamá por primera vez
La historia plantea reflexiones sobre empatía, género y ciencia. ¿Qué mensaje crees que aporta Rebequita al espectador dentro de este viaje temporal?
Lo más importante de Rebeca es que señala el valor de los seres queridos. La primera persona a la que le cuenta que está embarazada es a su hermana, antes que a su esposo. Para mí, eso resalta la hermandad, lo importante de tener a quienes te apoyan, pero sobre todo cómo una mujer puede apoyar a otra.
Para Rebeca, la validación de Nora, que le dice “Vas a ser la mejor mamá”, es lo que necesitaba: esa esperanza, esa motivación, esa fuerza para decir “Sí, sí puedo”. Cuando alguien que quieres tanto te da ese visto bueno, esas palabras de aliento, te cambia la perspectiva.
Y en este 2025, hablando de mujeres apoyándose en distintos ámbitos, creo que juntas somos mucho mejores. Si resaltas lo bueno de otra mujer, el amor, ya sea de hermandad o de pareja, se multiplica.
¿Cómo fue la experiencia de trabajar con Lucero, Benny Ibarra, Renata Vaca y Claudia Lobo?
¡Fue padrísimo! No suele pasar en todos los proyectos que se haga una lectura de guion con todo el cast, pero afortunadamente en este caso sí. Llegué a la lectura y estábamos todos. Eso hizo que algo que estaba en papel se volviera realidad, y después en pantalla fue algo extraordinario. Fue una experiencia muy grata, y compartir escena con Benny y Lucero fue un honor. Son dos personas que me dieron la bienvenida, me tendieron la mano y estuvieron dispuestas a “jugar” conmigo en escena. ¡Realmente increíble!
¿Qué esperas que se lleve la audiencia después de ver tu participación en estos nuevos lanzamientos?
Espero, primero, que se lleven un buen rato. Segundo, que vean que todos juntos somos mejores, que siempre debemos progresar hacia una humanidad más unida. Como dije, el amor es clave: el amor propio, el amor hacia los demás, apoyarnos. También entender cómo el tiempo nos cambia y nos afecta.
Ojalá se vayan con ganas de seguir adelante, de ser mejores y de valorar el amor que llevamos en el corazón.
En Casi el Paraíso participas en una adaptación de la novela homónima de Luis Spota. ¿Cómo fue conectar con material literario clásico y darle vida en pantalla?
¡Uff! Casi el Paraíso fue una experiencia padre porque es una de las novelas más famosas de Luis Spota. Ya la había leído, y la releí cuando me avisaron que quedé. Además, grabamos en Acapulco y en la Ciudad de México, lo que permitió mostrar ese contraste.
Me encantó ver cómo adaptaron una novela a los tiempos actuales, la película no es de época, y justo Nuestros Tiempos también habla del tiempo. Es curioso cómo reflexionar sobre eso da tantas capas. Fue algo muy bonito, y más tratándose de una novela tan importante para México. ¡Un orgullo!
En Fuego Negro, un proyecto cargado de tensión y drama, ¿cómo te sumergiste en la emocionalidad oscura de tu personaje para sostener esa intensidad?
¡Qué bonito eso de viajar en el tiempo entre proyectos! Fuego Negro es totalmente diferente: hay una tensión muy elevada porque mi personaje está encerrada, secuestrada. El simple hecho de que te aten las manos en una escena hace que el cuerpo reaccione.
Me sumergí leyendo, entendiendo lo que vive alguien en esa situación, sabiendo que es una realidad para muchas mujeres, especialmente en México. Eso te da empatía y conciencia. Yo solo lo viví unas horas, sabiendo que era actuación, pero el cuerpo igual reacciona. Imaginar a quienes lo sufren de verdad te motiva a querer cambiar las cosas, a buscar una sociedad más humana y menos llena de odio.
Después de tu formación en Method Acting, ¿has regresado al teatro para explorar técnicas actorales profundas?
El Method Acting sirve para todo: lo puedes usar poco o mucho, según el proyecto. No necesitas estar en teatro para aplicarlo. En Nuestros Tiempos, por ejemplo, hablé con mi abuela, que vivió esa época, y sus historias me ayudaron a conectar con Rebeca.
Para mí, el Method Acting es conectar contigo mismo, usar tus sensorialidades para que cualquier diálogo en escena te llegue al corazón y reacciones de forma orgánica. Hasta ensayando un monólogo en casa uso técnicas, como el trabajo de silla, para tener los sentidos “palpitantes” y acceder a emociones fuertes cuando sea necesario.
¿Cuáles son tus próximos planes en cine y streaming?
Ahorita no puedo decir nada concreto, pero ya se vendrán cosas. Seguro habrá más cine y streaming, ¡y ojalá teatro también! Hay que prepararse en todos los ámbitos.
¿Hay algún director o tipo de narrativa que te gustaría explorar próximamente?
Me encantan las historias con relevancia emocional y social, que hagan reír o reflexionar. Las que muestren a los personajes en todas sus capas, como somos los humanos.
Hay una filosofía africana, Ubuntu, que dice: “I am because you are” (“Soy porque tú eres”). Cuando reconocemos al otro en pantalla, o como actrices, nos reconocemos, es mágico. Me gustaría explorar historias reales, con impacto. No importa el tema, sino que muestren la humanidad en todas sus dimensiones.
¿Con qué mensaje te despides de la audiencia de Ambiance?
¡Muchísimas gracias por leer esta entrevista! A ustedes, por preguntarme cosas que me apasionan. Mis redes son @anaohg (Ana Ortizharo), donde compartiré todo lo que viene, que será mucho. Un abrazo enorme.
Espero que disfruten Nuestros Tiempos y conecten con Rebequita, un personaje volátil, lleno de vida y emociones: miedo, amor, la experiencia de ser mujer y de enfrentar la maternidad. Representar a las mujeres siempre será un orgullo para mí.
Créditos
Por David Patiño Torres y Dayra Castillo
Fotografías cortesía de Ana Ortizharo (@anaohg) e Yconik
PR: Yconik