Regresar al sismo del 85 no es tarea sencilla para ningún actor. Para Pablo Vega, dar vida a Darío, un universitario que se une a las labores de rescate en la segunda temporada de “Cada Minuto Cuenta”, fue un viaje de inmersión histórica y una lección de empatía pura.
En esta entrevista, el actor egresado de CasAzul desglosa su proceso para abordar un personaje en medio de una tragedia nacional, revela el conmovedor apoyo que recibió de Luis Fernando Peña en set y comparte su visión sobre el mensaje de solidaridad que define a la serie. Un diálogo íntimo sobre el oficio actoral, la resiliencia y la importancia de contar nuestras historias más dolorosas.
La segunda temporada de “Cada Minuto Cuenta” te pone en la piel de Darío, un universitario que ayuda en los rescates del 85. ¿Cómo te preparaste física y mentalmente para un rol tan demandante?
Bueno, respondiendo a la pregunta de cómo me preparé física y mentalmente, fue un proceso algo largo. Traté de investigar mucho sobre la época: cómo se vestía la gente, cómo caminaba, cómo hablaba. Me involucré mucho en ver videos.
Emocionalmente, no lo preparé tanto porque, al final del día, siento que todo lo que venía de la serie era simplemente empatizar con lo que está pasando y dejar que las cosas sucedan. Si sentía la necesidad de llorar o cualquier otra cosa que partiera del momento, me dejaba sentir e involucrarme en eso. No lo pensaba, era estar ahí presente, escuchar a mis compañeros y ver lo que pasaba; si era sacar a alguien de los escombros, era sentir cómo se siente sacar a alguien de los escombros. Así que no me involucré tanto en sobrepensar emocionalmente, pero físicamente sí fue un poquito más de observación, el imitar cómo eran, cómo caminaban y todo eso.
¿Y hubo algún aspecto de Darío que te desafiara de manera especial como actor?
Sí, obviamente. Pues el hecho de tener esta… cuestión de que tengo que hacer las cosas bien, porque es un proyecto grandísimo. Darío es alguien que trata de ayudar a la gente y está constantemente buscando qué hacer por los demás. Emocionalmente sí me impactó muchísimo, porque cada vez que íbamos a grabar era encontrar nuevas cosas sobre él, ver qué funciona y qué no. Un poquito eso.
Egresaste de CasAzul, una escuela de actuación muy prestigiosa. ¿Cómo crees que tu formación te preparó para un proyecto tan riguroso como este?
Sí, bueno, mi formación en CasAzul y mi experiencia en teatro, como en “Mujeres Sueñan con Caballos”, siento que me dieron las herramientas para poder abordar un personaje con más profundidad. Te da como una caja de herramientas para saber cómo acercarte a un personaje, cómo construir su historia. Para un proyecto tan pesado emocionalmente como este, el teatro te enseña a tener esa resistencia, esa disciplina de aguantar largas jornadas y mantener la concentración y la verdad en cada toma.
En sets que recrean situaciones tan intensas, a veces surgen momentos de luz. ¿Alguna anécdota con el elenco o el equipo que recuerdes con cariño?
¡Uy, hay muchas! Pero yo creo que me quedo con las relaciones que puedo mantener ahorita y lo bonito que fue estar con muchas personas, compartir y que me dieran consejos.
Algo muy bonito para mí fue una vez con el actor Luis Fernando Peña. Estábamos haciendo una escena de una cena donde teníamos que sacar a alguien de los escombros, y emocionalmente yo me quebré. Él fue muy lindo y estuvo ahí para mí. Me daba consejos de qué ángulo tener para la cámara, consejos de actuación… eso se me hizo algo muy padre porque es alguien que admiro muchísimo, y poder haber compartido con él ese momento se me hizo muy bonito.
Esta historia duele en la memoria colectiva de México. ¿De qué manera personal te ha marcado contar esta historia? ¿Qué mensaje esperas que el público, especialmente los jóvenes, se lleve?
Yo creo que no tengo una escena en particular, sino que es más bien… en varios aspectos de la serie, es el pueblo de México buscando ayudar a su gente. Eso me gustaría que la gente vea y que resalte, porque habla mucho de lo que somos y de lo que México es capaz de hacer por su gente.
Antes de “Cada Minuto Cuenta”, participaste en proyectos como “El doctor del Pueblo” e “Imelda y Luis”. Mirando atrás, ¿qué fue lo más valioso que aprendiste en aquellos sets que aún aplicas hoy?
Sobre los proyectos que tuve antes de “Cada minuto cuenta”, yo los tomé como mi proceso para ver cómo funciona y qué no funciona, en qué aspectos de repente uno la puede regar y en cuáles no. Siento que me prepararon muchísimo para “Cada minuto cuenta” y no llegar tan verde a la hora de hacer mis escenas; o sea, entrar con más seguridad en lo que estoy haciendo. Lo que no me funcionó en algún momento anterior, me ayudó a saber qué no repetir. Siento que me ayudaron mucho a prepararme para ese momento.
Cuando no estás actuando y te desconectas de los sets, ¿en qué te encuentras? ¿Cuáles son los hobbies de Pablo Vega que te permiten recargar energías?
Cuando no estoy grabando, siempre me gusta leer, siempre me gusta hacer cosas que tengan que ver con el teatro o con la actuación. Me gusta ir al teatro, ver películas, meterme a clases de pintura, de piano… Siempre trato de mantenerme ocupado y seguir expandiendo mi conocimiento en el arte, por si algún día se ocupa. Algunas veces no sabes qué es lo que vas a ocupar en el futuro para tu acting; entonces, si me meto a clases de piano ahorita, me puede ayudar para un casting en el futuro. Es la constante de estarme preparando.
Has explorado teatro, cortos y ahora una serie grande. ¿Hay algún género, personaje o proyecto soñado en el que te gustaría profundizar como siguiente paso?
Me gustaría mucho hacer ciencia ficción o realismo mágico, me gustan mucho esos dos géneros. No sé, en algún futuro me gustaría actuar con Guillermo del Toro, o sea, bajo su dirección. Y sí, seguir explorando; todo lo que caiga es bien recibido, pero sí encaminándome más hacia el cine, no tanto a la televisión o plataformas, sino más hacia el cine.
Para los jóvenes que están estudiando actuación con determinación, ¿cuál es la lección más importante que te ha dejado este camino?
Siento que algo muy importante —mi recomendación para la gente que está iniciando— es que nunca te compares con la carrera que tiene alguien más. Que tu proceso es tu proceso y es con el que tienes que lidiar y con el que te tienes que enfocar. Es una carrera de mucha resiliencia, mucha espera; es mantenerse y seguir y seguir y nunca resistir [se ríe]. Les recomendaría mucho tener paciencia —dice riendo.
Sigue a Pablo en Instagram: @pablo.vaga
Cada Minuto Cuenta está disponible en Prime.
Fotografías cortesía de Pablo Vaga.