Una tendencia destaca por su capacidad de conjugar escultura, movimiento y sofisticación: el drapeado. Esta técnica de diseño, que juega con pliegues y telas que caen en cascada, se ha convertido en un elemento clave en pasarelas y street style, demostrando que la moda invernal puede ser a la vez delicada y envolvente.

El drapeado en las piezas clave

Abrigos y capas envolventes

Los abrigos drapeados son un must: las telas se pliegan alrededor del cuerpo, creando un volumen suave y orgánico. Estos diseños ofrecen el balance perfecto entre abrigo y movimiento, muy alineados con las siluetas fluidas que dominan los desfiles.

Vestidos con caída artística

En los vestidos, el drapeado aporta un efecto casi escultórico. Pliegues estratégicos realzan la cadera o la cintura, mientras que las telas fluidas se deslizan con gracia al caminar. Estas formas se adaptan con igual elegancia a un look de día que a una pieza de gala para la noche.

Sastrería suave y expandida

La sastrería no desaparece, pero se suaviza. En lugar de chaquetas ultra estructuradas, las piezas drapeadas proponen una sastrería relajada, donde los sacos se amoldan al cuerpo a través de juegos de pliegues elegantes.

Detalles en accesorios

El drapeado también se expresa en piezas más pequeñas: fulares y bufandas envolventes, vestidos superpuestos o faldas con pliegues que generan movimiento. Incluso los bolsos se integran en la composición de los pliegues, reforzando una estética cohesiva y deliberada.

Imagen de portada: Erdem.