El final de El Señor de los Cielos está cerca, y José Sedek reflexiona sobre el viaje de esta historia, el precio del poder y los desafíos de interpretar a un hombre de ley en un mundo de crimen organizado.
Su personaje, Bernardo Castillo, ha pasado de ser un agente más a convertirse en el jefe de la DEA en México, una pieza clave en la recta final de la serie. Pero Sedek no solo habla de acción y estrategia; también nos abre su mundo personal: su faceta como director, el impacto de trabajar en cinco países diferentes y el consejo que le daría a cualquier joven actor que sueña con cruzar fronteras.
José, la décima temporada de El Señor de los Cielos es también la última. Tras haber interpretado a Bernardo Castillo durante años y verlo evolucionar hasta convertirse en el jefe de la DEA en México, ¿cómo describirías el viaje de este personaje y qué significa para ti cerrar este ciclo ahora?
Ha sido un viaje muy poco habitual para un personaje. Bernardo comenzó siendo un hombre de acción y, temporada tras temporada, fue ganando peso dentro de la historia, hasta convertirse en el jefe de la DEA en México. Pero su verdadera evolución no ha sido el cargo, sino la mirada. Cada decisión le ha costado algo.
Como actor, he tenido el privilegio de acompañarlo durante muchos años, y eso es un regalo que pocas veces ocurre. Uno madura como persona y, al mismo tiempo, madura junto al personaje. Cerrar este ciclo me produce una profunda gratitud. Siento que Bernardo se despide en su momento de mayor complejidad, y eso siempre es un buen lugar desde el que decir adiós.
En una entrevista reciente, comentaste que la mayor enseñanza que te deja la serie es “el costo de ejercer el poder, incluso cuando se hace desde el lado de la justicia”. En esta temporada final, Bernardo se enfrenta a sus mayores desafíos como agente de la DEA. ¿Cómo crees que esta lección se manifiesta en las decisiones que debe tomar en esta recta final?
Cuando hablamos de poder, solemos pensar en autoridad, pero pocas veces reflexionamos sobre el precio que tiene ejercerlo. Bernardo descubre que, incluso intentando hacer lo correcto, cada decisión conlleva consecuencias sobre personas reales.
En esta temporada final, ya no puede permitirse pensar solo como un agente. Tiene que pensar como un líder. Y liderar implica aceptar que no existe la decisión perfecta. Esa contradicción me parece muy humana, y creo que es una de las razones por las que el público conecta con él.
Has mencionado que Bernardo Castillo nunca fue solo un agente de la DEA, sino “un hombre con convicciones, errores y emociones”. ¿Cuál fue el mayor desafío actoral al construir esa humanidad en un personaje que representa la ley en medio de un mundo tan violento y complejo como el del narcotráfico?
El reto era no convertirlo en un símbolo de la justicia, sino en un ser humano. Cuando un personaje representa una institución, existe el riesgo de interpretarlo desde la rigidez. Yo intenté hacer exactamente lo contrario.
Me interesaba entender qué siente un hombre que carga con esa responsabilidad cuando llega a casa, cuando duda, cuando pierde o cuando descubre que hacer lo correcto no siempre trae el resultado esperado. Ahí aparece la humanidad, y creo que es precisamente esa vulnerabilidad la que termina acercándolo al espectador.
Sin spoilers, ¿qué podemos esperar de Bernardo Castillo en este capítulo final? ¿Veremos una conclusión para su historia o quedará algún cabo suelto?
Puedo decir que veremos a un Bernardo llevado al límite. Todo lo que ha construido durante años desemboca en esta temporada.
La historia ofrece una conclusión muy satisfactoria para el público, pero también deja abiertas algunas preguntas sobre el futuro del personaje. Y eso me gusta, porque la vida rara vez termina con un punto final; normalmente termina con puntos suspensivos.
También has reflexionado sobre cómo “la justicia está muy sola” y que “el mal está organizado”. Después de años interpretando a un personaje en esa lucha, ¿ha cambiado tu percepción personal sobre la justicia y el crimen organizado en la vida real?
Más que cambiar mi percepción, me ha hecho comprender la enorme complejidad del problema. Desde fuera solemos juzgar muy rápido, pero cuando estudias a estos personajes, entiendes que quienes luchan contra el crimen también enfrentan dilemas éticos, presión política y un desgaste humano enorme.
Eso me ha llevado a valorar mucho más a quienes intentan sostener la justicia todos los días, aunque muchas veces sea una batalla silenciosa y poco reconocida.
Tu carrera ha abarcado telenovelas, series de acción y teatro. Con más de veinte años de trayectoria, ¿qué crees que ha sido lo más valioso que has aprendido y que aplicas en cada nuevo proyecto?
Que el talento abre una puerta, pero la permanencia la construyen la disciplina, la preparación y la capacidad de trabajar en equipo.
Con los años también he aprendido algo que considero fundamental: un actor no debe intentar demostrar cosas en cada escena. Debe estar disponible para escuchar, reaccionar y contar la verdad del personaje. Cuanto menos ego hay en el set, mejor suele ser el resultado.
Además de la serie, sabemos que has estado desarrollando proyectos como Ángel Cazador, una serie de cortometrajes donde participas como director, productor y actor. ¿Nos puedes contar más sobre este proyecto y qué te motiva a explorar también detrás de las cámaras?
Ángel Cazador es un proyecto muy especial porque nace del universo literario de mi amigo, el escritor Luis Rodríguez. Él me invitó a darle vida a varias escenas de su libro, no solo como actor, sino también como director.
Ha sido una experiencia muy enriquecedora porque me ha permitido mirar la interpretación desde el otro lado de la cámara. Como director, descubres que una historia no depende únicamente de una buena actuación, sino de la armonía entre todos los elementos que la construyen.
He tenido además la fortuna de dirigir a grandes actrices, entre ellas la extraordinaria actriz mexicana Patricia Reyes Spíndola, y compartir ese espacio creativo ha sido una escuela en sí misma.
Cada vez disfruto más ese equilibrio entre interpretar y dirigir. Creo que ambas disciplinas se enriquecen mutuamente y me convierten en un actor mucho más consciente del lenguaje cinematográfico.
Has trabajado en países como Venezuela, Colombia, México, España y Estados Unidos. ¿Cómo ha influido esa experiencia internacional en tu forma de actuar y en los personajes que eliges?
Cada país tiene una sensibilidad distinta para contar historias, y eso termina ampliando tus herramientas como actor.
Trabajar en diferentes industrias me ha enseñado a adaptarme sin perder mi identidad. Hoy busco personajes que tengan contradicciones, conflictos internos y algo que decir sobre la condición humana. Más que el tamaño del papel me interesa su profundidad.
Para finalizar esta sección, ¿qué consejo le darías a un joven actor venezolano que, como tú, sueña con tener una carrera internacional?
Que no espere a que alguien venga a descubrirlo. Vivimos un momento extraordinario para los artistas. Nunca había sido tan posible crear, producir y mostrar tu trabajo al mundo. Fórmate, trabaja en tu instrumento, aprende idiomas, entiende la industria y construye una marca profesional sólida.
Y, sobre todo, desarrolla paciencia. Una carrera internacional no se construye con un casting; se construye con cientos de decisiones correctas tomadas durante muchos años.
Para saber más de José
Si no fueras actor, ¿a qué profesión te dedicarías?
Probablemente seguiría contando historias desde otro lugar. Me atrae mucho la dirección y el emprendimiento creativo. Me gusta crear proyectos que tengan impacto en las personas.
¿Cuál es la serie o película que has visto recientemente y que te ha impactado?
Scenes from a Marriage. Me impresionó la honestidad con la que explora las relaciones humanas. Es una interpretación donde casi todo ocurre en la mirada y en los silencios. Ese tipo de actuación me inspira mucho.
¿Tienes algún ritual o manía antes de entrar a grabar una escena importante?
Me gusta quedarme unos minutos completamente solo. Respiro, ordeno el pensamiento y dejo fuera todo lo que no pertenezca al personaje. Cuando dicen “acción”, intento llegar vacío de mí para poder llenarme de él.
Si pudieras interpretar a cualquier personaje de la historia del cine, ¿cuál sería y por qué?
Michael Corleone. Es uno de esos personajes que demuestra que el verdadero poder en pantalla casi nunca necesita levantar la voz. Su transformación es una de las construcciones dramáticas más fascinantes que ha dado el cine.
¿Qué es lo que más extrañas de Venezuela y qué es lo que más te gusta de México?
De Venezuela extraño a mi gente. Hay una calidez, una resiliencia y una forma de abrazar la vida que llevo conmigo a cualquier parte del mundo. Es un país que siempre llevo conmigo.
Y de México hay algo que me enamoró desde el primer momento: siento que su gente vive más desde el corazón que desde la mente. Es un pueblo que regala una sonrisa a un desconocido, que mira con cariño sin importar la profesión, la apariencia o la clase social. Esa calidez humana hace que uno se sienta en casa muy rápido, y es una de las razones por las que siempre disfruto volver.
Sigue a José en Instagram: @josesedek
Créditos
Maquillaje y peinado: @will_makeup
Vestuario: @d.pelcastre_
Fotografía: @armandomendezfoto
PR: @yconik y @artur_calleja
Entrevista: @bavidbavid