Andrés Giardello no solo da vida a Pepe Jamaica en “Chespirito: Sin querer queriendo”, sino que también le da profundidad a un personaje que muchos podrían reducir a un simple “rival”.
En esta entrevista, el actor uruguayo radicado en México revela cómo descubrió las capas de Jamaica, por qué no lo considera un villano y cómo fue trabajar en uno de los proyectos más esperados sobre el comediante más querido de Latinoamérica. Además, nos cuenta su adaptación a México, su experiencia interpretando a Mauricio Garcés y sus próximos desafíos actorales.
¿Cómo fue el descubrimiento de Pepe Jamaica para ti?
Fue curioso. Cuando me dijeron que me quedé con Jamaica y me enviaron los guiones, me pareció un buen personaje, pero había algo que no me cerraba. No terminaba de entender por qué ese sentimiento de Jamaica hacia Roberto G. Bolaños.
Entonces, cuando me citaron a trabajo de mesa, ahí me enteré de que Jamaica venía desde el comienzo de la historia con conflictos con Gómez Bolaños. Claro, solo me habían compartido los capítulos donde yo lo interpretaba y era sumamente importante saber que había un actor más joven que hacía a Jamaica también en la edad más joven de Gómez Bolaños. Así descubrí a Jamaica tal cual lo pueden ver hoy.
Pepe Jamaica es un personaje complejo, con celos y envidia, pero no es un villano propiamente. ¿Cómo construiste su humanidad y profundidad emocional?
Bueno, partiendo de la base de que los celos y la envidia son sentimientos que todos conocemos y también todos en algún momento hemos transitado. ¡Quien diga lo contrario miente!
Lo más importante para mí fue resaltar lo humano de Jamaica, entendiendo que lo que él quiere no necesariamente es algo que desea que Chespirito no lo tenga. Estoy hablando de éxito, reconocimiento y, por qué no, poder también. Jamaica no quiere el mal para Roberto, solo quiere que no esté por encima de él.
En otras entrevistas mencionaste que el personaje “no busca destruir” a Chespirito, sino confrontarlo desde un lugar de incomodidad. ¿Qué te interesó de esa dualidad?
Bueno, es un poco lo que contesté en la anterior. Cuando tú tienes conflictos con otra persona, pero esa otra persona no los tiene contigo, claramente el problema es tuyo y no del otro.
Jamaica solo busca ser más que Roberto Gómez Bolaños, pero tiene un gran problema que en ese momento no lo sabía, y ese problema se llamaba Chespirito [risas], el que sería un tiempito después uno de los artistas más importantes de Latinoamérica y habla hispana. El pobre Jamaica se equivocó de foco de conflicto.
Andrés, queremos saber un poco más sobre ti. Tenemos el dato de que llegaste a México en 2015 con la intención de profesionalizarte internacionalmente. ¿Cómo fue tu adaptación cultural y profesional al sistema de casting y proyectos en México?
Sí, este agosto cumplo 10 años aquí. Culturalmente no tuve problemas, me adapté muy fácil. Yo soy muy consciente que cuando uno elige otro país para vivir que no sea el suyo, es uno el que debe adaptarse y si eso no sucede, buscar otro rumbo. Yo me adapté perfecto.
Con respecto a los castings y proyectos, siento que principalmente lo desarrollé aquí. Cuando vivía en Buenos Aires hacía TV, pero no proyectos muy grandes como los que he hecho aquí, me desarrollé más en teatro allá. Así que siento que todo lo relacionado a la TV y cine lo aprendí aquí, no tuve que adaptarme mucho.
Protagonizaste el unipersonal “Rodando”. ¿Qué aprendizajes destacados te dejó trabajar un espectáculo tan íntimo y con tanta carga personal bajo la dirección de Sebastián Sánchez Amunategui?
Bueno, el principal aprendizaje fue que fue una gran idea hacer ese monólogo para darme a conocer con gente de la industria que, por la serie que había hecho, era un poco más difícil contactar.
Yo hice ese monólogo por dos motivos específicos: uno, porque moría de ganas de hacer teatro y no se me daba oportunidad aquí en México aún, entonces dije: “Si otros no me dan oportunidad, me la doy yo mismo”, y eso hice. Todo esto gracias a que Sebastián se subió conmigo al barco sin dudarlo.
Y segundo, porque necesitaba manager y darme a conocer con directores de casting, y eso hice. Creo que invité a todos los que había en ese momento en México [risas] y me salió bien porque de ahí saqué a mis siguientes managers.
En la bioserie “José José, el príncipe de la canción” interpretaste a Mauricio Garcés. ¿Cómo preparaste este papel icónico y qué elementos de su personalidad quisiste destacar?
Fue un poco complejo. Realmente yo no sabía quién era Mauricio Garcés, entonces cuando empecé a investigarlo me di cuenta de que no había tanto material de él que no fuera actuando en sus películas. Justamente en la serie de José José se mostraba a un Mauricio en su vida personal.
Agradezco que desde la producción me dijeron que no buscaban un imitador sino un actor que lo interprete, entonces pude hacer un rompecabezas y crear a mi propio Mauricio. Lo importante para mí era que el personaje tenga algo que la gente lo vea y diga: “Es Mauricio Garcés”.
Y parece que algo tuvo porque era un personaje de 5 capítulos y terminó apareciendo en 27. Y de su personalidad, para mí era importante destacar lo que mucho se comentaba, que era todo lo contrario a lo que se veía frente a cámara. Era un hombre más bien tímido y en eso decidí apoyarme.
Formaste parte de la telenovela “Papás por conveniencia” de Rosy Ocampo. ¿Cuál fue tu experiencia en televisión diaria y qué te llevó a involucrarte en este formato específico?
“Papá por conveniencia” fue mi primera y única (hasta el momento) novela. Me gustó mucho la dinámica esa de grabar novela, trabajar en lo inmediato, no sé, 20 escenas diarias y una tras otra. En serie eso es muy diferente, pero fue una gran experiencia que me gustaría mucho repetir.
Tu carrera en Argentina incluyó teatro off y comercial, con obras como “La primera vez” y “El día que Nietzsche lloró”. ¿Cómo influyeron esos años de teatro porteño en tu desarrollo profesional y en tu trabajo frente a pantallas en México?
Bueno, el teatro de Buenos Aires es maravilloso. Tiene mucha calidad artística tanto el comercial como el off. Justamente “El día que Nietzsche lloró” fue mi primera experiencia en teatro comercial y también ahí aprendí a desarrollarme como productor.
En esa obra yo entré haciendo un personaje relativamente pequeño y el productor me ofreció ser también asistente de producción para ganar más dinero, y es una propuesta que le agradezco hasta hoy porque luego trabajé muchos años como productor de teatro y road manager, además de como actor.
Y “La primera vez” fue una obra alucinante que hice en el teatro Under y que me fue muy muy bien.
Hablando más sobre tu trabajo, al interpretar personajes inspirados en figuras reales ¿cómo equilibras el respeto histórico con tu libertad interpretativa como actor?
Bueno, como te decía antes, hay algo muy importante y es la decisión de una producción. Si buscan un imitador o un actor que haga su interpretación de ese personaje histórico. Yo creo más en la interpretación, en uno aportarle lo suyo y tenerlo más que nada como referencia para el público.
¿Cuál ha sido el momento más significativo de tu trayectoria en México desde que llegaste en 2015?
Hoy te diría que “Chespirito – Sin querer queriendo”. Pero la serie José José y Mauricio Garcés me dieron mucho aquí. Hasta hoy (7 años después) hay gente que me dice “Mau” [risas].
Dicho esto, y ya para cerrar, ¿qué proyectos próximos te emociona explorar ahora que ya has forjado una carrera sólida en México?
Hoy tengo ganas de hacer novela, es algo que no he explorado más que lo que hice en “Papás por conveniencia”, y es un género que me gustaría explorar un poco más. Obviamente que hacer cine siempre es el sueño de casi todo actor también. ¡Todo, quiero hacer todo! [risas].
Sigue a Andrés en Instagram: @andresgiardello
Créditos
PR: @jandf_pr y @_gabrielamarinm