Cuando menos es más... incluso en los zapatos

A propósito de Alexander Skarsgård y su outfit de Saint Laurent en la BFI London Film Festival, hablaremos de esta tendencia de dejar ver el cuerpo aun estando vestidos…

Durante años, el naked dress dominó las alfombras rojas con vestidos transparentes, tejidos de ilusión óptica y diseños que jugaban con la idea de mostrar y ocultar. Ahora, esa misma filosofía ha llegado al calzado. La industria de la moda tiene un nuevo protagonista: el naked shoe, o zapato desnudo.

La tendencia ganó fuerza durante las colecciones Primavera/Verano 2027 presentadas en Nueva York, donde varias marcas apostaron por diseños que reducen el zapato a su mínima expresión, dejando gran parte del pie a la vista. Firmas como Calvin Klein, Proenza Schouler y Area presentaron versiones que parecen desafiar la definición tradicional de lo que es un zapato.

El auge de los zapatos que casi desaparecen

En Calvin Klein, la directora creativa Veronica Leoni exploró el minimalismo radical con sandalias de estructura ligera y apenas unas cuerdas rodeando el tobillo. Proenza Schouler mostró stilettos sujetos por finas tiras estratégicamente colocadas, mientras que Area presentó modelos que parecían medias transparentes con una diminuta suela oculta.

La idea no consiste únicamente en enseñar más piel. Se trata de cuestionar cuánto material necesita realmente un zapato para seguir siendo un zapato.

Esta conversación ya había comenzado meses antes cuando Chanel presentó sus comentadísimos “barefoot heel caps” en la colección Cruise 2027: un diseño que cubría únicamente el talón y dejaba el resto del pie prácticamente desnudo. La propuesta generó debate inmediato en medios y redes sociales por igual.

¿Por qué esta tendencia está causando tanto revuelo?

Parte del atractivo del naked shoe reside en su capacidad para generar conversación. Al igual que ocurrió en su momento con el naked dress, estas piezas desafían las expectativas y provocan reacciones encontradas.

Además, el fenómeno conecta con el auge de la estética minimalista y con la popularidad de las sandalias tipo flip-flop y otros modelos de apariencia casi descalza que han dominado las colecciones de lujo en los últimos años.

De la pasarela a la vida real

Aunque algunas versiones parecen poco prácticas para el día a día, las pasarelas suelen exagerar las tendencias antes de adaptarlas al mercado comercial. Ya se observan interpretaciones más accesibles en sandalias de tiras ultrafinas, modelos transparentes y diseños tipo thong elevados con materiales premium.

Marcas como Chanel, Saint Laurent y la diseñadora Maryam Nassir Zadeh han explorado distintas versiones de este concepto, que va desde correas transparentes hasta estructuras que prácticamente desaparecen sobre el pie.

¿Será el próximo fenómeno masivo?

Probablemente no veremos oficinas llenas de personas usando zapatos que apenas cubren el talón. Sin embargo, sí es posible que la esencia de esta tendencia llegue a las calles: siluetas más ligeras, tiras más delgadas y diseños que priorizan la sensación de ir casi descalza, como Margaret Qualley y esas sandalias Chanel.

Como ocurrió con el naked dress, el valor del naked shoe quizá no esté en convertirse en una prenda de uso cotidiano para todo el mundo, sino en abrir una nueva conversación sobre sensualidad, minimalismo y creatividad. Y, al parecer, la moda ya está dando el primer paso.

Imagen de portada: Margaret Qualley con Chanel.