¿Qué tienen en común una veterinaria en medio de una masacre, una policía en una comedia y una mujer moralista en una oficina? Todas han sido interpretadas por Arelí González.

En esta entrevista, la actriz nos cuenta cómo ha sido habitar personajes tan distintos en “Somos”, “La Banda” y “La Oficina”, qué busca en un proyecto y por qué dice que su carrera se define con una sola palabra: impredecible.

En “La Oficina” interpretas a Ángeles Leyva, y has mencionado que el personaje te generó cierto rechazo al principio. ¿Cómo fue ese proceso de pasar de ver a Ángeles desde fuera, y qué fue lo que finalmente te ayudó a conectar con ella?

Sí. El tema de la mentalidad conservadora, de la doble moral y del dogma religioso es algo que desde chica me ha causado comezón. He sido la oveja negra en la familia que siempre ha cuestionado todo eso. Ángeles representa todo ello: la contradicción y el pensar en representar a una mujer así durante años (tenía la sospecha de que la serie funcionaría por largo rato) me conflictuaba, sentía que me tocaría ver pasar la diversión sin poder ser parte de ella.

¡Qué equivocada estaba! Decidí llevarla a un extremo de la liga (de todo lo que representa) porque sabía que era la forma en que realmente me sería divertido jugarla. ¡Y lo está siendo! Me doy cuenta de que TODES tenemos, en mayor o menor medida, una Ángeles adentro.

Has señalado que, aunque “Somos” y “La Oficina” son proyectos muy distintos en tono, ambos funcionan como una crítica social. ¿Crees que el formato de falso documental que comparten es una herramienta clave para retratar esas realidades que duelen a México, ya sea la violencia o el ambiente laboral?

No lo había pensado, pero ahora que lo mencionas, sí, creo que hay algo en el formato que te hace poner atención. Pero para mí quizá tenga que ver con el hecho de que sean personajes normales, es decir, no aspiracionales, los verdaderos protagonistas de la historia, como en la vida misma. Es ahí donde nos sentimos más identificados y, por lo tanto, escuchados.

En “Somos’” diste vida a Érika Cortés, una veterinaria en medio de la tragedia de Allende. ¿Cómo viviste la responsabilidad de representar a una figura que, aunque ficticia, era un eco de una historia tan dolorosa y silenciada?

Tenía mucho nervio porque sabía que mi personaje estaba basado en una mujer real y, por lo tanto, era un tema muy sensible. Aunque no compartían el mismo desenlace, la historia de horror real rebasaba los límites de la ficción. Me concentré en darle la mayor dignidad posible; era consciente de que representar al personaje en ficción y ser parte de la historia era la forma tan necesaria de sacar a la luz un evento tan horroroso y del cual muchos no nos habíamos ni enterado. Es importante hablarlo: lo que no se cuenta, se repite.

Arelí González

Pasando a un registro completamente diferente, en “La Banda” interpretas a Fabiola, una oficial de policía. Mencionaste que el reto era la comedia y que saliste a la calle a observar a policías reales para construir el personaje. ¿Qué fue lo más valioso que aprendiste de esa observación y cómo cambió tu percepción sobre el oficio?

El simple hecho de poner su vida al servicio de otros ya es admirable. El pasar tantas horas de pie circulando las calles es algo también de mucho respeto. Y la capacidad de observación del día a día en la calle es algo que me llevo y que ejercito a diario. Podría decir que forma parte ya de mi rutina: ponerme una gorra y salir a “patrullar” caminando las calles de mi colonia es uno de mis grandes placeres.

¿Cómo se construye esa complicidad con Mariana Villegas, y qué crees que aportó su personaje, Fernanda, a la dinámica de Fabiola?

Fue facilísimo y divertidísimo hacer dupla con Mariana Villegas. Es una actriz siempre dispuesta al juego, sin ese ego tan difícil y, desafortunadamente, tan común en el medio. Desde el principio tuvimos química, y ponernos de acuerdo en cuanto a movimientos, ademanes y coreografías fue lo más sencillo.

Arelí González

Has participado en proyectos para las plataformas de streaming más importantes. En un mercado tan competitivo, ¿cómo eliges los personajes que quieres interpretar y qué buscas en un proyecto para decidir que vale la pena embarcarte en él?

Me encantaría decir que yo los elijo, jajaja, pero no es así. Me atrevo a decir que los personajes te eligen a ti. Llegan en momentos específicos de tu vida, de tal manera que hay algo muy específico que en ese momento sirve al personaje y que tú le puedes brindar. ¿Qué es lo que para mí vale la pena para embarcarme en él? Que sea un personaje tridimensional, con capas, complejo y completo como en la vida, no solo que exista como una extensión de alguien más. Que me divierta, la verdad.

Por otro lado, tienes un proyecto en ViX Micro, “La Venganza de las Tóxicas” que es una microserie en formato vertical para celular. Este formato es una tendencia creciente. ¿Qué retos y qué libertades creativas te ofrece actuar en un formato tan breve y pensado para una pantalla tan íntima?

Como reto mayor: el tiempo. Honestamente, el trabajo como actor es el mismo, y me atrevo a decir que igual en todos los departamentos. Así que el hecho de tener que sacar todo el trabajo que por lo general toma un mínimo de dos meses en una semana, pues limita la posibilidad de exploración.

Arelí González La Banda

Has interpretado a una mamá que pierde a su hijo en una masacre, a una jefa de calidad obsesiva y a una policía en una comedia. ¿Hay algún tema, género o tipo de personaje que aún no hayas explorado y que te gustaría hacer en el futuro?

Sí, no he tenido la oportunidad de participar en el género de acción. Me encantaría ser una Juana de Arco en versión de época o actual.

Para conocer más de Arelí

Si pudieras cenar con cualquier personaje que hayas interpretado (Érika, Fabiola o Ángeles), ¿a cuál elegirías y qué le preguntarías?

Con Ángeles. Le haría puras preguntas incómodas a ver si puedo hacer que trastabille y suelte un poquito su verdad.

Estudiaste arquitectura antes de dedicarte a la actuación. Si no fueras actriz, ¿crees que te habrías dedicado a algo creativo como la arquitectura o el baile, o te ves en una profesión completamente diferente?

Sí, quizá me dedicaría al interiorismo. Quizá también al baile. Lo bueno es que creo que (ciertamente en otra medida) puedo, a manera de hobbie, seguir practicando las dos.

Además de la actuación, has dicho que eres “empresaria a tu manera”. ¿Qué es lo que más te gusta de ese lado de tu vida y qué has aprendido de él?

Lo que me gusta es que me da orden, estructura y la estabilidad de la que tanto carece la actuación. He aprendido que realmente soy capaz de levantar cualquier proyecto que me proponga; es cuestión de ir resolviendo un problema a la vez, de preguntar lo que no entienda, de saber que siempre va a haber una solución a todo problema y de saber que puedo ser autosuficiente. Mi niña chiquita miedosa nunca se lo hubiera imaginado.

¿Qué serie o película (que no sea tuya) has visto recientemente y recomendarías a nuestros lectores?

Serie: Mal de Amores.
Película: Los puentes de Madison (no la había visto, jeje).

Si tuvieras que describir tu carrera con una sola palabra, ¿cuál sería y por qué?

Impredecible. Justo porque no puedes encajonarme en un solo estilo o género, nunca sabes qué es lo que puede venir, y eso me gusta 😉

Sigue a Arelí en Instagram: @areligonca

 

Créditos

Fotografía: Ieve González.

PR: Yconik (@yconik) y Arturo Calleja (@artur_calleja).

Entrevista: David Patiño Torres (@bavidbavid).