Tienes un número limitado de óvulos. Conocerlo a tiempo puede cambiar tu futuro

La mayoría de las mujeres no escuchan hablar de la reserva ovárica hasta que empiezan a tener dificultades para quedar embarazadas. Pero entender este concepto a tiempo, idealmente entre los 30 y los 34 años, puede marcar una gran diferencia en la planificación de la maternidad.

¿Qué es exactamente la reserva ovárica?

La reserva ovárica es, en términos simples, la cantidad de óvulos que te quedan en los ovarios en un momento determinado. A diferencia de los hombres, que producen espermatozoides de forma continua a lo largo de su vida, las mujeres nacemos con una dotación finita.

Durante la vida fetal, los ovarios llegan a contener alrededor de seis millones de óvulos. Al nacer, esa cifra se reduce a aproximadamente un millón y, al llegar a la pubertad, quedan entre 400,000 y 500,000. De todos ellos, solo unos 400 o 500 llegarán a madurar y ovularse a lo largo de toda la vida reproductiva; el resto se pierde en un proceso natural llamado atresia.

¿Qué factores afectan tu reserva?

La edad es el factor más determinante. La cantidad y calidad de los óvulos comienza a disminuir a partir de los 30 años, y el descenso se acelera significativamente después de los 40. Pero no es el único factor. La genética juega un papel importante: si en tu familia hay antecedentes de menopausia precoz, tu reserva podría estar más comprometida.

También influyen ciertas patologías como la endometriosis, así como cirugías ováricas o tratamientos oncológicos como radioterapia y quimioterapia. Además, el tabaco y el alcohol son perjudiciales para la reserva ovárica.

¿Cómo se mide?

Conocer tu reserva ovárica es un proceso sencillo que se realiza al inicio del ciclo menstrual. Consiste en dos pruebas:

  1. Ecografía para contar los folículos antrales: se observan los pequeños sacos en los ovarios que contienen óvulos inmaduros. Cuantos más folículos se vean, mayor es la reserva.
  2. Análisis de sangre de la hormona antimülleriana (AMH): esta hormona, producida por los folículos ováricos, es uno de los marcadores más fiables para estimar cuántos óvulos quedan. Niveles más altos de AMH indican un mayor suministro de óvulos.

¿Una baja reserva significa que no podré ser madre?

No necesariamente. Es importante aclarar un punto clave: la reserva ovárica mide cantidad, no calidad. El principal marcador de la calidad ovocitaria es la edad. Una mujer joven con baja reserva puede tener óvulos de excelente calidad y lograr un embarazo de forma natural.

Sin embargo, la reserva sí está directamente relacionada con el número de óvulos que se pueden recuperar en tratamientos de reproducción asistida como la FIV. Mientras haya más óvulos, hay más posibilidades de obtener embriones de buena calidad y, por lo tanto, más oportunidades de conseguir un embarazo.

Por ejemplo, una mujer de 30 años tiene aproximadamente un 20% de probabilidad de concebir cada mes; a los 35 años, esta cifra baja a un 15%; y a los 40, se reduce a solo un 5%. Estos porcentajes reflejan el impacto combinado de la cantidad y la calidad de los óvulos.

¿Qué puedes hacer?

Aunque no existe una forma infalible de proteger los ovarios ni de recuperar la reserva perdida, llevar un estilo de vida saludable, evitar el tabaco y el alcohol, y conocer tu reserva a tiempo te dará información valiosa para tomar decisiones informadas sobre tu maternidad. Si tienes entre 30 y 34 años, es el momento ideal para hacerte estas pruebas y tener un panorama más claro de tu futuro reproductivo.

Imagen de portada: magnific.

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