La colaboración más insólita del año

Cuando una firma independiente que fabrica relojes de decenas de miles de euros se une a la marca que popularizó el reloj de plástico a dos colores, el mundo de la relojería se detiene. Audemars Piguet y Swatch han roto todos los pronósticos con Royal Pop, una colección de ocho relojes de bolsillo en Bioceramic que reinterpreta el icónico Royal Oak con un espíritu lúdico, colorido y provocador.

El 13 de mayo de 2026, en un evento celebrado en la sede de Swatch en Biel/Bienne, los directores ejecutivos Ilaria Resta (Audemars Piguet) y Nick Hayek (Swatch Group) desvelaron una colaboración que no se parece a nada de lo que la industria había visto antes.

“La única forma segura de hacer las cosas es no hacer nada, y eso no está en el ADN de Audemars Piguet. Si la gente no critica el proyecto, es que no nos hemos esforzado lo suficiente”, declaró Resta en la presentación. Hayek, por su parte, añadió: “No solo traemos una nueva esfera o una correa; tenemos algo nuevo que decir. Lo que hemos hecho es beneficioso para todos”.

Audemars Piguet Swatch Bioceramic Royal Pop

La alianza no es una colaboración al uso: por primera vez, Audemars Piguet licencia su silueta Royal Oak a un socio externo a su ecosistema. A diferencia de las colaboraciones previas de Swatch con Omega y Blancpain, ambas pertenecientes al propio Swatch Group, en esta ocasión se trata de una alianza transgrupal con una de las casas de la denominada “sagrada trinidad” de la alta relojería.

De la muñeca al bolsillo: una nueva forma de llevar el tiempo

La colección Royal Pop toma prestados elementos icónicos de dos mundos aparentemente opuestos. Por un lado, el Royal Oak de Audemars Piguet, diseñado por Gérald Genta en 1972, con su bisel octogonal de ocho caras, sus ocho tornillos hexagonales visibles y su característico patrón “Petite Tapisserie” sobre la esfera.

Por otro, los Swatch POP de los años ochenta, famosos por su esfera extraíble que podía intercambiarse entre diferentes accesorios. El resultado es un objeto híbrido, casi escultórico, que prescinde de la muñeca y se cuelga del cuello, se ancla al bolso, se guarda en el bolsillo o se apoya sobre una mesa gracias a un soporte extraíble.

Cada modelo incluye un cordón de piel de becerro con pespunte de contraste en tres longitudes diferentes, lo que permite hasta cinco modos de uso diferentes. El reloj se fija al clip mediante un sistema de encaje que produce un chasquido, una firma acústica de la colección, y se extrae con la misma facilidad.

La colección se estructura en dos estilos de reloj de bolsillo:

  • Lépine (seis modelos): corona en posición de las 12 h, solo agujas de horas y minutos.
  • Savonnette (dos modelos): corona en las 3 h, con segundero pequeño en una subesfera a las 6 h.

La caja mide 40 mm de diámetro (44,2 mm con el clip) y tan solo 8,4 mm de grosor, con un peso aproximado de 28 gramos gracias al uso de Bioceramic, una mezcla de dos tercios de polvo cerámico y un tercio de materiales de origen biológico derivados del aceite de ricino, que aporta una suavidad al tacto inusual en este tipo de productos. La esfera, el bisel y la corona están fabricados en este mismo material.

Cada nombre integra la palabra “ocho” en un idioma diferente (francés, inglés, italiano, español, chino, japonés, alemán y romanche), en referencia a las ocho caras del bisel original.

Un movimiento mecánico con pedigrí

Royal Pop oculta bajo su colorida apariencia un genuino corazón mecánico. Incorpora el SISTEM51 de Swatch, pero en una nueva configuración de cuerda manual que acumula 15 patentes activas, ocho de ellas directamente relacionadas con la construcción de la caja, una estructura compleja que fusiona el octógono redondeado, el círculo y la forma de barril del Royal Oak original.

Entre las características más notables del calibre figuran:

  • Reserva de marcha superior a 90 horas.
  • Espiral de equilibrio Nivachron™ antimagnético, desarrollado originalmente en colaboración entre Swatch Group y Audemars Piguet en 2018 y presente en varios modelos de la manufactura.
  • Ajuste de precisión mediante láser realizado directamente en fábrica.
  • Barrilete visible a través del fondo de caja transparente, que actúa como indicador de reserva de marcha: cuando las cámaras del barrilete son de color gris, el reloj necesita cuerda; cuando pasan a dorado, la energía está al máximo.

Cada uno de los ocho relojes presenta una paleta de colores única en el movimiento, visible a través del fondo de zafiro con revestimiento antirreflejos, un detalle que refuerza la estética pop de la colección y que ha sido descrito por la crítica como un “al derecho serio, al revés fiesta”.

Audemars Piguet Bioceramic Royal Pop

Impacto comercial y reacciones encontradas

Si algo ha demostrado esta colaboración es que la capacidad de generar debate sigue siendo una medida del éxito. Sin embargo, no todas las reacciones han sido positivas. Colectores y analistas se han mostrado divididos: mientras unos aplauden la democratización del diseño del Royal Oak, otros consideran que la colaboración puede erosionar el aura de exclusividad de la marca.

En las redes sociales, el debate ha sido especialmente intenso. Un comentario especialmente crítico en la publicación de Instagram de Swatch acumuló miles de “me gusta” junto a un emoticono de lápida y la frase “RIP“.

En TikTok y otros foros han circulado memes, algunos de ellos burlones, cuestionando si la Royal Pop representa una estrategia acertada o un error de cálculo por parte de la manufactura. Los detractores señalan que la estrategia seguida con MoonSwatch no logró un repunte estructural sostenido para Omega, por mucho que generara atención mediática, y que AP podría estar corriendo un riesgo similar.

Audemars Piguet Bioceramic Royal Pop

En el lado opuesto, Oliver Mueller, responsable de LuxeConsult, ha defendido la operación asegurando que “refuerza el poder del Royal Oak al demostrar que su lenguaje de diseño ha entrado en la cultura popular”. Los analistas de UBS y Barclays coinciden en que se trata de un movimiento inteligente para conectar con las nuevas generaciones.

Mientras tanto, a pocos días del lanzamiento, ya se han formado colas frente a algunas tiendas Swatch en ciudades como Nueva York y Londres, anticipando una demanda que probablemente superará la oferta disponible.