En el marco del Día Mundial del Arte, el estudio del artista José Bayro C. y Robert Smith, en la ciudad de Puebla, se convirtió en un espacio donde la creación se vive desde su origen. En este entorno íntimo y profundamente ligado al proceso creativo, Loco Tequila destacó como una auténtica obra de arte, articulando un diálogo natural y profundo con el universo simbólico y estético del artista.

Reconocido por su lenguaje figurativo contemporáneo y su capacidad de entrelazar tradición y modernidad, José Bayro C. presentó una pieza única: un gobelino concebido bajo un concepto exclusivo, que reafirma su exploración en torno a la identidad, la espiritualidad y la cultura.

El artista boliviano-mexicano, nacido en Cochabamba en 1960 y radicado en México desde joven, es conocido por obras monumentales como “El Hombre Azul” y por ser calificado por Carlos Monsiváis como alguien que “pinta una realidad y una irrealidad simultáneas”. Su estudio permitió a los asistentes adentrarse en la génesis de su obra, estableciendo una conexión directa con la materia, el gesto y la intención artística.

En este mismo espacio, la obra del artista Robert Smith se integró como un contrapunto contemporáneo. Desde una práctica que habita la intersección entre escultura, objeto y espacio, su trabajo propone una exploración de la materialidad y la forma a través de una estética conceptual. Sus piezas dialogan de manera orgánica con el entorno, generando experiencias sensoriales que expanden la lectura del espacio.

Por su parte, Loco Tequila se afirmó como una presencia coherente y propositiva dentro del discurso contemporáneo del arte. Sus ediciones, concebidas como objetos de contemplación y deleite, dialogan con el lenguaje visual a través de las botellas y estuches diseñados por Jan Hendrix, inspirados en las estructuras botánicas del agave.

Este tequila de autor, que nace bajo la filosofía de “locura genial, autenticidad radical y creatividad trascendente”, se ha posicionado como un actor relevante en el ecosistema cultural mexicano, colaborando con artistas y espacios museísticos para demostrar que el lujo también puede ser una experiencia estética.

La experiencia se expandió hacia lo sensorial mediante una cena concebida como extensión del acto creativo, a cargo del chef Ángel Vázquez, referente de la alta cocina contemporánea en Puebla.

A través de un menú de tres tiempos —Primeros trazos, Composición y Lienzo—, cada platillo maridó con las expresiones de Loco Tequila. La pureza y elegancia de Loco Tequila Puro Corazón, la complejidad inusual de Loco Tequila Ámbar y la potencia versátil de Loco Tequila Blanco encontraron un espejo culinario que amplificó su carácter. “Transparencia No. 1“, el cóctel de bienvenida elaborado a partir de Loco Tequila Blanco y diseñado por Ángel Vázquez, se convirtió en una metáfora líquida del proceso artístico.

Así, cada elemento: arte, alta gastronomía, mixología y destilado excepcional, se integraron en una misma narrativa, donde la creación no se fragmenta, sino que se expande.

Bajo la dirección de Alberto Navarro, Loco Tequila trasciende su naturaleza para convertirse en arte líquido: una expresión donde la precisión técnica, la pasión y la visión de autor convergen en una propuesta estética única.