Hay imágenes que trascienden el tiempo. Una de ellas es la de Carolyn Bessette-Kennedy paseando a su perro por las calles de Tribeca en octubre de 1998. Envuelta en un impecable abrigo camel de Prada, con el cabello recogido y una elegancia tan natural como contenida, Carolyn no solo fue fotografiada: grabó a fuego una estética que hoy, casi tres décadas después, sigue siendo referente absoluto del minimalismo y el lujo silencioso.

Ahora, los amantes de la moda (y de CBK) tienen una oportunidad única. 25 prendas vinculadas a su armario salen a subasta de la mano de Lucy Bishop, conocida como The Fashion Auctioneer. Y no solo eso: antes de que caiga el martillo, podrán verse en una exposición especial en Londres.

Las piezas más icónicas (y las que tienen historia que contar)

Entre los lotes más codiciados están, por supuesto, los dos abrigos camel de Prada que Carolyn alternaba sin descanso a finales de los noventa. Uno es el mismo que llevaba aquel día de 1998; el otro, el que lucía en sus paseos neoyorquinos junto a John F. Kennedy Jr. Son piezas que resumen esa elegancia disciplinada que Carolyn convirtió en su sello.

Pero hay más. Un abrigo blanco roto de Prada que, según cuenta Rosemarie Terenzio —asistente de JFK Jr. y antigua trabajadora de la revista George—, Carolyn le regaló al decidir que era “demasiado Miami” para Nueva York. También un conjunto de noche de Yohji Yamamoto con puños bordados, de esa elegancia depurada que reservaba para actos formales, incluidas sus visitas a la Casa Blanca. Y, cómo no, una selección de prendas sueltas de Prada: una falda camel, abrigos estructurados y un bolso de hombro en charol brillante que es puro minimalismo noventero.

Cuatro piezas con procedencia directa, y veintiuna con misterio

De los 25 lotes, cuatro provienen directamente de Terenzio, quien las recibió como regalo de la propia Carolyn. “Carolyn fue como mi hada madrina”, recuerda Terenzio. “Era generosísima con su tiempo y su ropa. No regalaba las cosas sin más: tenía un ojo muy afinado para saber qué te favorecería, y siempre acertaba”.

Las otras 21 piezas tienen una historia más enigmática. Fueron adquiridas en 2017 por una coleccionista privada anónima a través de eBay, de un vendedor que aseguraba que habían pertenecido originalmente a Carolyn, obtenidas de un antiguo miembro del equipo de la revista George. Aunque la procedencia no ha podido verificarse al 100%, la pasión por CBK y la calidad de las prendas las convierten en piezas de enorme interés.

El contexto perfecto: la serie American Love Story

Esta subasta llega además en un momento clave. Coincide con el estreno de American Love Story, la serie de Ryan Murphy que ha vuelto a poner a Carolyn en el centro de la conversación. Precisamente, varias de las prendas de la coleccionista anónima fueron cedidas al departamento de vestuario de la producción para ayudar a recrear fielmente el estilo de CBK. Un detalle que demuestra hasta qué punto su imagen sigue siendo relevante.

Una subasta con historia (y precios que lo confirman)

No es la primera vez que se subasta ropa de Carolyn. En diciembre de 2024, tres abrigos —uno negro de Prada, uno vintage de leopardo y una chaqueta de Yohji Yamamoto— alcanzaron los 177,600 dólares. La compradora fue Sarah Staudinger, diseñadora de Staud, confirmando que el interés por CBK no solo es real, sino que está en auge.

¿Dónde y cuándo?

Las piezas se exhibirán al público en Londres (149 West 27th Street) el viernes 20 de febrero de 9:00 a 18:00 y el sábado 21 de febrero de 9:00 a 17:00. Las pujas ya están abiertas y se cerrarán el 3 de marzo de 2026.

Para quienes veneran el estilo de Bessette-Kennedy, contemplar estas prendas en persona no es solo una experiencia de compra: es una pequeña peregrinación. Y, quizás, la oportunidad de llevarse a casa un pedazo de la historia de la moda.