Si hay un accesorio capaz de transformar por completo un look, ese es, sin duda, la joyería. Y esta Primavera-Verano 2026, las tendencias nos invitan a ser audaces, maximalistas y a jugar con las piezas como nunca antes.
Prepárate porque vienen diseños para todos los gustos: desde el espíritu libre de las conchas hasta la fuerza brutalista de la plata.
Collares colgante: el comodín infalible
Si solo vas a sumar una pieza a tu joyero, que sea un collar tipo colgante. Los vimos en todas sus versiones sobre la pasarela: desde los diseños con charms y cadena de Roberto Cavalli, hasta las propuestas de inspiración india de Bibhu Mohapatra. Los más originales, sin duda, los collares de cuerda con colgantes de cerámica o acabados metalizados.
El llamado del mar: conchas y caracoles
El espíritu costero llega a nuestras joyas. Al más puro estilo Ariel, firmas de lujo como Ralph Lauren y Loro Piana proponen collares de cuerda con formas de moluscos enroscados. Tory Burch le da su toque con abalorios, y Sirivannavari eleva los clásicos collares de inspiración surfera.
La fuerza de la plata brutalista
El oro parece tomarse un descanso. Esta temporada, la plata (y materiales de tono similar como el acero) se convierte en la gran protagonista. Pero no vale cualquier diseño: triunfan las formas brutalistas, con un aire arquitectónico y acabados irregulares que aportan un punto de dureza y modernidad. Valentino lo plasma en sus brazaletes plisados, una de las siluetas más repetidas.
Maximalismo sin complejos
Más es más. Las piezas extra grandes son las reinas, ya sean aretes, gargantillas o brazaletes. Las creaciones de Valentino son el ejemplo perfecto, junto con los aretes florales de Chanel y los collares metalizados de Rabanne. Atrévete con la inspiración ochentera de Saint Laurent.
Lo útil se vuelve bello: collares cartera
Esta es, quizás, la tendencia más ingeniosa. Hablamos de los collares cartera, que incorporan un pequeño monedero o mini bolso como colgante a la altura del pecho. Michael Kors y Giorgio Armani han presentado versiones deliciosas de este accesorio que es pura funcionalidad con estilo.
Perlas, pero no como las recuerdas
Las perlas se reinventan por completo. En Chanel las vemos en ristras de pequeñas perlas a diferentes alturas. El choker es otra apuesta ganadora: desde el estilo Lisa Simpson de Meryl Rogge hasta las varias vueltas desenfadadas de Givenchy o las perlas barrocas de Di Petsa.
El espíritu bohemio
La estética boho-chic sigue presente y se cuela en nuestras joyas. Nina Ricci lo hace con collares de bolas de colores superpuestos, una idea que también vimos en Frederick Anderson y Zankov. El caso más extremo lo pone Balmain, que prácticamente sustituye los tops por múltiples collares de cuentas.
A todo color: la alegría del esmalte
El color invade las joyas para añadir vitalidad. Son aretes con piedras multicolores, como los de Giorgio Armani, Acne Studios o Chanel. También los brazaletes rígidos que presentó Jonathan Anderson en su debut para Dior, en tonos irresistibles como el azul turquesa.
Brazaletes esculturales: entre lo plano y el volumen
Cerramos con los brazaletes, que adquieren un carácter arquitectónico y futurista. Desde las propuestas de Chanel o Cardin hasta las piezas más esculturales de Jean Paul Gaultier, que se llevan incluso a la altura del antebrazo.