Por primera vez, la marca de vasos Stanley 1913 decide rendir un homenaje explícito a la cultura mexicana con una colección de vasos y termos inspirada en el Día de Muertos. Esta apuesta representa un cruce entre la funcionalidad cotidiana y la expresión simbólica, al vestir productos utilitarios con motivos de memoria, tradición y diseño.

Concepto y narrativa visual

Lo que más distingue a esta edición de otras colaboraciones de temporada es su intención de “celebrar lo que perdura”. Los diseños no se quedan en decoraciones superficiales; buscan contar historias y provocar una conexión emocional.

Los estilos seleccionados, como Sunrise Catrina y Midnight Catrina, muestran contrastes de luz y sombra: el primero con colores cálidos (amanecer, tonos dorados) y el segundo con tonalidades nocturnas (oscuridad, matices sombríos). Esta dualidad refuerza la idea de transición entre el mundo de los vivos y el mundo espiritual.

Los detalles gráficos incluyen calaveras estilizadas, motivos florales —especialmente de cempasúchil— y elementos decorativos que evocan el papel picado y los ornamentos de altar. Cada contenedor incorpora estos elementos sin caer en la saturación estética.

Este lanzamiento no es meramente una versión decorativa: Stanley lo concibe como una forma de acercarse al mercado mexicano desde un lugar de respeto. La marca declaró que todos los elementos —desde los diseños y la paleta hasta los motivos— fueron curados cuidadosamente para evitar clichés o estereotipos.

El lema de la colección, “Vive por siempre”, sugiere que, más allá del carácter utilitario del vaso, este se convierte en un objeto con valor simbólico: portar memoria, honrar tradiciones y mantener viva la presencia simbólica de quienes se han ido.

Imagen de portada: Stanley.