Durante las 24 horas del día, tu salud mental está amenazada por dos enemigos que son producto del ritmo en el que vive la sociedad actual: la prisa y la angustia.

La acción nociva de estos males también se refleja en el cuerpo. Así comienzan los padecimientos gastrointestinales, trastornos cardiovasculares, dolores musculares y de cabeza. Todos ellos son un riesgo para la salud física, incluso para nuestra propia vida; sin embargo, los efectos más perjudiciales de estos terribles enemigos se manifiestan en la mente y conducta.

Se considera a la prisa como un auténtico fruto de la civilización actual, los seres humanos hemos emprendido una verdadera batalla contra el reloj: aunque cada hora tenga sesenta minutos, habrá unas horas más cortas y otras más largas; pero todo dependerá de la actitud de cada persona.

Esta presión por cumplir las diferentes tareas y roles durante un mismo día pone en peligro la calidad de nuestro esfuerzo. Por eso es común que muchas personas respondan con el nefasto ahí se va, el principio de una bola de nieve de mala actitud.

Otra consecuencia de la prisa es que no deja tiempo para lo imprevisto. Para quedar a salvo de las secuelas negativas de la prisa, es necesario adquirir una rígida disciplina en cuanto a la distribución del tiempo.

Por eso cada vez es más común encontramos personas de permanente mal humor, vulnerables y al mismo tiempo agresivos por cualquier motivo, o sumidos en depresión. Por lo general, se requiere de ayuda profesional para encontrar la verdadera solución a estos males; pero el primer paso está en nuestro interior, aplicando el dicho “despacio que llevo prisa” para organizar nuestras prioridades.

por Lupita Moisés Julián
Orientadora y Psicoterapeuta
Humanista y Gestalt
TEL. +52 (222) 186 0947
TW. @lupitaMoi
lupita_moi@hotmail.com

Categories: All-Round Health

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *