Regresa al teatro con Enfermos de Amor

¿Cómo fue tu inicio en la actuación?

Se dio muy natural. Acudí a una clase un día y me impactó mucho, quise explorar esa manera de expresar. Me enamoré del teatro, de la lectura, de la disciplina que hay en él. Después tuve la oportunidad de estar en televisión y también quedé fascinada con la forma de trabajo, y lo mismo me pasó con cuando llegué al cine.

Toda mi formación actoral estuvo basada en el teatro, mis mejores amigos y yo participamos con una creación propia en un festival de la UNAM, y ganamos el premio a la mejor obra a nivel nacional. Eso me abrió las puertas a distintos escenarios en la Ciudad de México, y también descubrí que podía crear mis propios proyectos y no tenía que esperar a que alguien más me ofrezca el trabajo que deseo hacer.

¿En algún momento sentiste pánico escénico?

Todavía. A muchas personas les sorprende cómo los actores nos subimos a un escenario y amamos estar ahí; pero no se imaginan lo que me pasa cuando doy entrevistas o estoy frente a una cámara y no tengo un personaje en el cual esconderme. Normalmente me da pánico escénico porque soy yo mostrándome a los demás, y eso vulnera; pero también es muy bonito.

¿Cuáles son tus metas como actriz?

Ser congruente con lo quiero, con lo que deseo y cada vez estar en más proyectos que me motiven, que me apasionen, que me despierten y me permitan conocerme más como actriz y a nivel personal y, sobre todo, que me posibiliten en- tender a los demás. Me interesa que cuando la gente escuche mi nombre sepa que verán algo de calidad.

¿Si no hubieras sido actriz, a qué otra cosa te hubiera gustado dedicarte?
Antes de descubrir la actuación quería ser diseñadora de interiores.

¿Qué piensas de tu regreso a los escenarios con Enfermos de amor?
Hacer teatro siempre implica una oportunidad para probar como actriz cuáles son mis herramientas, así como el nivel de conexión con el tex- to, con otros actores o el director y, sobre todo, con el público. Además, es un gran texto, conecté con él desde que lo leí y esto se verá reflejado.

¿Qué podremos ver en esta obra?

Son nueve historias de amor que suceden al mismo tiempo en lugares completamente diferentes. En mi opinión, la idea más interesante que plantea el autor es ese momento dramático de la relación en que uno de los integrantes de la pareja suelta una verdad hacia el otro, algo que había guardado por mucho tiempo, y cómo esta confesión detona un cambio en donde la relación deja de ser lo que era para convertirse en algo completamente distinto. El espectador decidirá si estas transformaciones son para bien o para mal.

La obra llega a muchas personas porque retrata momentos que todos hemos vivido, y lo más increíble es que esta identificación es a través de la risa: el público se relaja, sonríe y de pronto surge el cambio dramático.

¿Qué le dirías a alguien que pretende dedicarse a la actuación?
Que estudie mucho. El mejor regalo que me hecho a lo largo de mi carrera, cuando termina un proyecto, es regresar al salón de clases y probar con maestros diferentes para aprender otras técnicas, leer entrevistas de personas que admiro, ver muchas películas, mucho teatro y ser el mejor alumno de la vida.

También que aprendan a generar sus propios proyectos, a desarrollarlos, y eso sólo es posible estudiando y regándola. Aprovechen todas las herramientas y tecnología que hay hoy en día para desarrollar proyectos. Cada vez esto está menos monopolizado, tenemos a nuestro alcance la capacidad de mostrar distintos contenidos al público.

¿Qué desafíos representó esta puesta en escena?

Mas que retos, prefiero verlos como oportunidades. La primera es regresar al teatro, que ya lo extrañaba; y después, con lo que implica la obra, tengo que pasar de un género a otro, de un matiz emocional a otro. Finalmente, en el montaje hemos representado a distintos personajes en la misma función. Todo esto ha sido muy divertido.

¿Cómo se dio esta identificación con tus personajes?
Hay muchas cosas en las que nos parecemos, y no sólo con un personaje pues me identifico con todos, tanto masculinos como femeninos. Enfermos de amor habla de las reacciones reales cuando nos toca soltar o recibir una verdad, de ese dolor y las transformaciones que experimentamos tras un suceso así.

¿Cómo construiste tus personajes?

Jugando, divirtiéndome muchísimo. John Cariani, el autor del texto, consiguió dibujar muy bien a cada uno y todos fluyen, es decir, no hay monólogos, se trata de escuchar y responder. Esto se vivió igual con el director y mis compañeros actores: ha sido jugar y ver qué te da el otro, explorando todas las posibilidades.

¿Qué significa para ti compartir escena con este gran elenco?
Ha sido puro gozo, y no solamente he aprendido de ellos a nivel profesional, porque todos los días y en cada ensayo quedo admirada de las propuestas de mis compañeros. También hemos conectado a nivel personal, tenemos empatía que durará por mucho tiempo.

Retomando un poco de La bella y las bestias, ¿qué dejó en ti ser la protagonista?
Ese sí fue reto. Isabela fue un desafío constante desde que conocí el personaje porque implicaba una preparación física intensa en un tiempo muy reducido, muchos cambios de look a lo largo de la historia y, además, fui la última actriz que se integró al proyecto. Eso fue una gran ventaja porque la producción ya tenía un ritmo; pero también implicó adaptarme a lo que ya estaba construido. Fue muy placentero el proceso; aunque también muy cansado, y me quedé muy contenta con lo que se construyó durante las grabaciones.

¿En qué te identificaste y en que no con Isabela León?
Definitivamente no comparto la idea de la venganza, y menos que la violencia se sana con más violencia. Soy todo lo opuesto en ese sentido, creo en el perdón y en dedicarle tiempo a la espiritualidad, a la conciencia, por lo que trato de ser muy cuidadosa con mi trato a los demás. En lo que me identifico es en el amor profundo que siento por mi familia; ahí fue donde conecté con Isabela.

¿En qué momento de tu vida profesional, emocional, espiritual te encuentras?
A nivel profesional, estoy dispuesta a tomar riesgos, y con esto me refiero a rechazar muchos proyectos en los que no comulgo por la idea de la mujer que plantean o porque el texto no me llama. Estoy en una búsqueda, aprendiendo y explorando cosas que no había experimentado como actriz, y eso muchas veces implica no estar al aire, no estar vigente, sino detrás de lo que se ve en los escenarios. Es decir, ando en salones de clase, estudiando y leyendo mucho, desarrollando proyectos propios y otros con personas que quiero. A nivel personal y espiritual me siento plena y tranquila.

Categories: Faces

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *