Revista Ambiance
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Tragaluz ya está en Casa del Teatro ¿qué puedes decirnos de esta obra?

Fue escrita por el dramaturgo británico David Hare, y habla sobre el amor, la fidelidad y conceptos económicamente distintos del mundo. Está dialogada de una manera brillante, y espero que como actores estemos a la altura.



¿Quién es tu personaje?

Kyra Hollis, una maestra y trabajadora social que se desclasa, pues es hija de un magistrado y creció en un mundo privilegiado. Ella decide trabajar con grupos menos favorecidos y aquí es donde se confrontan las realidades: una mujer de la clase alta que decide irse a vivir al lado opues- to de la sociedad, y un hombre que poco a poco consiguió una mejor posición económica.



¿Qué otros talentos participan?

Aldo Bringas y Rafael Fuentes Navarro. Enrique Singer suele dirigir las producciones de Incidente Teatro; pero ahora se queda en la pro- ducción, pues invitamos a Luis de Tavira. La escenografía e iluminación están a cargo de Alejandro Luna. Para mí ha sido una gran alegría poder juntar a Luis y Alejandro, porque, desde mi punto de vista, son los dos grandes maestros del teatro nacional de las últimas generaciones.



¿Cómo se dio este paso hacia Incidente Teatro?

Fue en colaboración con Enrique Singer, mi cómplice teatral por muchos años. Estábamos tomando una cerveza en un restaurante y le dije a Enrique: “siempre he querido hacer Traición, de Harold Pinter, es una obra que me mueve; pero no sé si algún director quiera montarla y la quiera hacer conmigo”. ¿Y por qué no la levantas tú? ¿Por qué no la levantamos nosotros?, fue su respuesta, y en se momento dije “¡pues claro!”. Así ya no era la actriz que espera que la llamen. Al estar del lado de la producción puedo montar los textos que a mí me mueven.



¿Ser parte de la producción da más libertad?

A mí me hace sentir una enorme responsabilidad. No hago la producción ejecutiva, de eso se encarga Daniela Parra y es fantástica en su trabajo; yo estoy en el momento de levantar el proyecto, a la hora de definir el texto y el mejor teatro, los actores y la dirección. Después asumo mi rol como actriz y suelto totalmente el paquete.



¿Cómo te definirías como actriz?

Necesito mucho trabajo; es decir, me formé con mucho proceso, con mucho método. Creo mucho en el director y en escuchar esa voz que te va guiando porque el actor no se puede ver a sí mismo; necesitamos que alguien nos observé y confió mucho en esa voz de afuera.





Roma sigue dando mucho de qué hablar ¿cómo te sientes al respecto?

Necesito mucho trabajo; es decir, me formé con mucho proceso, con mucho método. Creo mucho en el director y en escuchar esa voz que te va guiando porque el actor no se puede ver a sí mismo; necesitamos que alguien nos observé y confió mucho en esa voz de afuera.



¿Hay un antes y un después en tu carrera después de la película y la nominación al Oscar?

Por supuesto. No lo expresaría tanto en términos de compromiso o pasión por la actuación; sin embargo, cuando hablamos de reconocimiento es evidente que sí. Roma me puso en un lugar en el que después de veintitantos años de trabajo no había estado nunca, tampoco es que lo hubiera buscado o necesitado; pero lo hizo, y como lo he dicho muchas veces, es algo que agradezco profundamente. Roma iluminó un trabajo de tantos años.