Revista Ambiance
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Juan Manuel Bernal:

“Sonora” está por llegar a los cines.

¿Qué veremos en esta historia?

¡Qué no verán! Es una película hermosa con un guion espectacular de John Sayles. Habla de nosotros, los mexicanos; también sobre la tolerancia, el racismo, el clasismo, la discriminación, todo junto con pegado a través de 12 personajes que tienen que cruzar el desierto de El Pinacate, uno de los lugares más hermosas que he visto en mi vida. Esta película es una metáfora, un microcosmos que retrata un momento de nuestra historia a principios del siglo XX, específicamente en los años 30. Es un hecho real del que nadie nos habla: el exilio que hicieron los mexicanos, los sonorenses, de la comunidad china. Sonora tiene todo: es una tragedia, un drama, una comedia, una película de aventura y acción. Esta producción de época no puede ser más actual porque trata de los migrantes y el odio. Es muy fuerte y hermosa, y creo que es necesaria para vernos reflejados en los personajes. Justo ahora que está pasando todo esto en las fronteras sur y norte, Sonora no puede estar más vigente. Pareciera que lo que sucedió en 1930 con los chinos no tuvo repercusión alguna, pues desgraciadamente seguimos cometiendo los mimos errores.

¿Qué nos puedes contar sobre tu personaje?

Hago a Sánchez, un hombre intolerante que forma parte de la milicia que se ofreció para ayudar al gobierno a expulsar a los chinos en el estado de Sonora. Se puede decir que mi personaje encaja con Trump, es decir, un hombre con muchos miedos y enfocado en cumplir la misión de sacar a la comunidad china de México; pero antes necesita cruzar el desierto. A lo largo de la historia veremos que Sánchez es tan frágil como los demás. Es un papel muy complejo, porque podría pasar como un rol achatado, bidimensional; sin embargo, había que encontrarle su humanidad para entender los motivos de tanto odio y desprecio hacia la comunidad china.

¿Cómo fue trabajar bajo la dirección de Alejandro Springall?

Todos estuvimos muy a gusto pese a las dificultades que implicó toda la filmación. No fue nada fácil vestir de época a cuarenta y tantos grados en el desierto, con viajes muy largos todos los días; para llegar a las locaciones nos hacíamos entre tres y cuatro horas. Ver la realidad del desierto es una de las imágenes que nunca voy a olvidar. Todos los días pasábamos frente a las cruces de las personas que murieron cuando intentaban cruzar y cambiar su vida. Fue de las cosas que más me marcaron mientras hacíamos la película. Y hace poco, cuando vimos esta imagen del padre con su hija en el río. Me duele y pienso que no hemos cambiado nada, no hemos entendido nada.

¿Crees que desde el cine y proyectos como este pueden darse cambios respecto al racismo y la migración?

Absolutamente. El cine es un espejo, tiene una función de entretenimiento; pero también sirve para espejearnos y vernos, para identificarnos y tratar de entender y, por qué no, mejorar quienes somos. Estoy seguro que esto refleja Sonora, porque la película cambia algo en ti, es decir, eres alguien distinto después de verla. Cuando salgan del cine pueden irse a comer o cenar, y tendrán mucho para reflexionar y platicar. Estoy seguro que el espectador se va a identificar con más de uno de los personajes, porque es un retrato del mexicano.