Revista Ambiance
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Darío Salzman:
Créditos:
Tania Arellanes Licea
Directora de Recinto Materia
www.recintomateria.com recintomateri@gmail.com Instagram: recintomateria

El mundo que nos presenta el maestro Darío Salzman es gobernado por seres míticos y poderosos, creaciones únicas que sólo el arte puede engendrar: un semidios de cuatro brazos y cabeza de águila, que anda y vuela por igual en el firmamento; soldados que se fusionan con elementos abstractos como una espora, agujeros negros o el mismo océano; el gemelo de dos cabezas que planea su estrategia a través del tiempo; o aquel que se fusiona con las faldas de un cometa, mientras deja su rastro por el oscuro mar espacial. Sus esculturas se desenvuelven en bronce, con piezas que van desde formatos pequeños hasta medianos.

Detrás del mito y la fantasía hay un testimonio. A través de éste, podemos acercarnos a los motivos de Salzman, que fusiona estos personajes tratando de responder preguntas complejas con realidades simples.

Darío, ¿cómo fue que elegiste el arte?

Pienso que todos nacemos artistas, y desde niños tenemos una necesidad de ser, crear y expresarnos, sin importar en qué actividad nos desarrollemos. Con el arte alimento mi necesidad casi fisiológica de creación, desde aquí puedo expresarme con mi propia voz, ser yo en todos los sentidos; materializar mis pensamientos, sueños, pasiones y emociones.



¿Qué hace que tu proceso y enfoque sea diferente al de otros artistas?

Considero que es la combinación de métodos para producir: mi obra es en parte modelada y en parte construida, acoplo formas orgánicas y geométricas con diferentes materiales. El enfoque fluye con mi personalidad, con mis pensamientos y mis emociones, lo que me conforma como ser humano, así dejo que mis pasiones e intenciones dirijan el camino.

¿Qué es lo que más te gusta de la escultura?

Una de las cosas que más me fascina es que emana una atracción sensorial única. Al ser un medio volumétrico de expresión, produce un peso sustancial en el espacio. Es decir, cada escultura es un punto gravitacional, un ente observante y atrayente de todo lo que pasa, se acerca y orbita a su alrededor.



¿Cómo es tu proceso creativo?

Investigo, leo y colecciono imágenes sobre los temas que me apasionan y quiero expresar. A partir de ahí escribo ideas en pequeñas frases, que son como semillas, y poco a poco van germinando en mi mente; algunas se quedan en un estado de hibernación y otras rápidamente empiezan a crecer, entonces mi cabeza es una especie de invernadero.

Tu obra escultórica muestra estos personajes fuertes, míticos, poderosos casi como dioses, ¿de dónde nacen estas figuras?, ¿cómo surgen?

Justamente son fuertes, míticos y poderosos con toda la intención. Representan de una manera simbólica a la humanidad, como una raza cósmica. Y estas estructuras que los visten son realmente lo que representa el concepto que quiero expresar.

Entonces, son una especie de titanes exploradores cosmogónicos cuya misión es la de generar, diseminar y preservar lo sagrado que es la vida y las fuerzas universales.



Muchas gracias maestro, ¿tienes algún mensaje final que compartir?

En esta nueva etapa de mi expresión artística, el propósito medular de mi obra y su mensaje es generar y promover la vida, la luz, la prosperidad y todos los pensamientos y sentimientos positivos que se puedan derivar.

En nuestra sociedad, y muy específicamente en nuestro país, estamos viviendo pasajes demasiado obscuros de muerte y violencia, que además parecen ser cada vez más fuertes y constantes. En lo personal, no me interesa recrear, alimentar o difundir estos temas. Ya hay demasiados medios que lo hacen; todo lo contrario, siento que mi misión como artista es la de ser un punto luminoso que se una a otros, y juntos ser un contrapeso que nos encamine por sendas más productivas como especie.